Menu
RSS

Robert Neimeyer, psicólogo: “Integrar la muerte como parte de la vida es esencial para un duelo constructivo” - Entrevista

Robert Neimeyer, psicólogo: “Integrar la muerte como parte de la vida es esencial para un duelo constructivo” - Entrevista

Así lo expone el destacado terapeuta estadounidense Dr. Robert Neimeyer, quien dictó el seminario "Técnicas narrativas ante la pérdida” en el marco del Magister en Psicoterapia Cognitiva Postracionalista de la Universidad San Sebastián.

La muerte o las pérdidas en general son un tema que en el mundo occidental no suelen abordarse. Se evita conversar de ello porque se le teme, causa dolor o "la cultura del apego" está tan arraigada que al momento de enfrentar una situación de duelo, no estamos preparados para comprender el proceso, pudiendo convertirse en un obstáculo para continuar con nuestras vidas.

Sobre esto el psicólogo norteamericano, Robert Neimeyer PhD., profesor de Psicología en la Universidad de Memphis, conversó en la Universidad San Sebastián invitado a dictar el seminario "Técnicas narrativas ante la pérdida” en el Magíster de Psicoterapia Cognitiva Postracionalista Fundamentado en Investigación, donde abordó técnicas de terapia de duelo desde el enfoque constructivista, que otorga gran importancia a la reconstrucción de la historia de cada persona ante la pérdida de algo o alguien querido.

En su opinión ¿por qué nuestra relación con la muerte es tan difícil?

La tragedia de la vida humana es que estamos orientados al apego en un mundo que no es permanente, es decir, al fin vamos a perder todo, personas, proyectos, posesiones, etcétera; esto en el sentido terrenal. Nuestras vidas están conformadas por una serie pérdidas y por ello lo natural sería reconocer que nada es permanente. Pero en un nivel emocional es una transición difícil, más cuando perdemos a una persona que tiene un papel nuclear en nuestra historia, esto interrumpe la estructura de nuestros afectos y la identidad social, por lo que tenemos que volver a reconocer el mundo alrededor de nosotros y el mundo dentro de nosotros.  Así debemos trabajar la historia de nuestras vidas con la muerte incluida.

¿Cómo podemos incorporar esto de forma más natural en nuestra cultura?

Una cosa es vivir más conscientemente los "momentos preciosos". Tener conciencia de que hay momentos irrepetibles y se necesita estar presentes de forma completa, más aún en las relaciones familiares y cercanas. Por eso tenemos que vivir de una forma que reconozca la muerte como una realidad más allá de la ilusión de un futuro infinito con tiempo sobrante para corregir nuestros errores. Es vivir entendiendo que hoy es el último día de mi vida, sabiendo qué es lo que importa, qué es lo que quiero hacer.

¿Qué pasa con aquellos que han sufrido pérdidas de un querido? ¿Cómo se puede vivir de una manera saludable sin él o ella?

Entiendo en mi propia experiencia y en la experiencia con pacientes, la importancia en estos casos del proceso de reconocer nuestra vida y establecer un "nuevo sentido de conexión o vínculo con el fallecido", en lugar de intentar olvidarlo. Así debemos conservar la relevancia de esa persona en nuestra vida cotidiana, su inspiración, o las lecciones del tiempo compartido e incluirlo de manera más natural a través de recuerdo. A principios del siglo XX, se creía que el proceso del duelo consistía en decir "adiós a los difuntos" para continuar con la vida, sin embargo hoy entendemos lo importante que es mantener la conexión y el recuerdo en la vida de los que quedan, así como en la comunidad en la que participaba el fallecido, así también es un proceso no solo personal sino también colectivo.

¿Cómo puede ayudar el entorno ante una pérdida?

Ayudar a los que han perdido a un familiar o un ser querido va más allá de un simple ‘lo siento’. La ayuda se debe expresar en asistencias reales en la vida cotidiana de quienes han perdido a alguien, en pequeñas tareas cotidianas que puede alivianar la carga de quien está de duelo; y de igual forma expresar nuestros sentimientos con esta pérdida, así como también compartir nuestras historias y los recuerdos con el fallecido.

10 consejos para adaptarse a la pérdida

En su exposición el Dr. Neimeyer no niega que quien ha sufrido una pérdida no sienta dolor, soledad o algunos trastornos que acompañan al duelo, sin embargo entrega algunos consejos para adaptarse, no sin advertir la importancia de recurrir a alguna ayuda profesional en caso de sentirse superado por la situación:

1. Tomarse en serio las pequeñas pérdidas. Dedicar tiempo a mostrar que nos preocupamos por un amigo que se muda lejos de nosotros o a vivir la tristeza que sentimos cuando dejamos una casa que se ha quedado grande o pequeña para nuestras necesidades, nos damos a nosotros mismos la oportunidad para “ensayar” nuestra adaptación a las pérdidas importantes de nuestras vidas.

2. Tomarse tiempo para sentir. Aunque ante las pérdidas más importantes sea difícil “enfrascarnos” en nuestras reflexiones privadas, debemos encontrar momentos de tranquilidad para estar solos y sin distracciones. Escribir en privado sobre nuestras experiencias y reflexiones en momentos de cambio puede ser una forma de mejorar nuestra sensación de alivio y comprensión.

3. Encontrar formas sanas de descargar el estrés. Por definición, cualquier tipo de transición es estresante. Debemos buscar formas constructivas de dominar este estrés, ya sea a través de la actividad, el ejercicio, el entrenamiento en relajación o la oración.

4. Dar sentido a la pérdida. En lugar de intentar quitarnos de la cabeza cualquier pensamiento sobre la pérdida, es mejor que nos permitamos obsesionarnos con ella. Intentando desterrar las imágenes dolorosas sólo conseguimos darles más poder. A medida que vamos elaborando una historia coherente de nuestra experiencia, vamos logrando una mayor perspectiva.

5. Confiar en alguien. Las cargas compartidas son menos pesadas. Debemos encontrar personas, que pueden ser familiares, amigos, religiosos o terapeutas, a las que podamos explicarles lo que estamos pasando sin que nos interrumpan con su propio “orden del día”.

6. Dejar a un lado la necesidad de controlar a los demás. Las otras personas afectadas por la pérdida tienen su propia manera de elaborarla y siguen su propio ritmo. No debemos obligarlas a adaptarse al camino que nosotros seguimos para elaborar nuestro dolor.

7. Ritualizar la pérdida de un modo que tenga sentido para nosotros. Si el funeral que se ha celebrado por el fallecimiento de nuestro ser querido no nos ha satisfecho, podemos preparar un acto que satisfaga nuestras necesidades.

8. No resistir al cambio. Las pérdidas nos transforman para siempre. Lo mejor es abrazar estos cambios, buscando las oportunidades que presentan para el crecimiento, independientemente de lo agridulces que puedan resultar, esforzarnos por crecer con la experiencia de la pérdida, al mismo tiempo que reconocemos los aspectos en los que nos ha empobrecido.

9. Cosechar el fruto de la pérdida. La pérdida hace que revisemos nuestras prioridades vitales y podemos buscar oportunidades para aplicar lo que nos enseña a proyectos y relaciones futuras.

10. Centrarse en las propias convicciones religiosas. Podemos utilizar la pérdida como una oportunidad para revisar y renovar las creencias religiosas y filosóficas que ya dábamos por supuestas, buscando una espiritualidad más profunda y templada.

Síguenos en Facebook

back to top
Info for bonus Review bet365 here.