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Hepatitis: transmisión y prevención

Hepatitis: transmisión y prevención

La hepatitis es una lesión inflamatoria difusa del hígado producida por agentes infecciosos, trastornos metabólicos o agentes físicos. Dentro de los agentes infecciosos, existen siete tipos diferentes de virus, dentro de los más conocidos están el A, B y C, aunque hay más serotipos.

Lamentablemente en la actualidad, sólo una de cada 20 personas que han contraído una hepatitis vírica sabe que padece la infección, y solo se trata al 1% de las personas afectadas.

La hepatitis A, es una enfermedad que preferentemente afecta a países en desarrollo, debido a las condiciones sanitarias en el saneamiento básico y exposición a heces contaminadas. A diferencia con las hepatitis B y C, después de la exposición al virus y curso de la infección, existe una inmunidad subsiguiente.

La prestigiosa revista médica 'The Lancet' publicó el 2016 las impactantes cifras sobre la evolución de la prevalencia mundial de las hepatitis B y C durante el período 1990-2013. Según los autores, el consumo de drogas intravenosas con el empleo de jeringas infectadas es una de las principales vías de contagio que ha llevado a que alrededor de 10 millones de personas con esta adicción estén infectadas por hepatitis C, y 1,3 millones por el tipo B. La Organización Mundial de la Salud ha alertado que la población infectada por los virus de la hepatitis B o C es diez veces superior a la de VIH.

Pero, ¿existe transmisión sexual en las hepatitis?  En cuanto a la hepatitis B, ésta se transmite fundamentalmente por contacto sexual, cuando la sangre, semen, fluido vaginal u otro líquido corporal de una persona que tiene el virus ingresa durante el acto sexual a la otra persona.

En el caso de la hepatitis C, desde el año 2000 hay cada vez más evidencia de que esta infección ha surgido como una infección de transmisión sexual  entre los hombres que tienen sexo con hombres infectados con el Virus VIH/SIDA.

Prácticas sexuales de alto riesgo como el sexo grupal y el uso de cocaína y otros fármacos no intravenosos durante las relaciones sexuales, así como traumáticas que pueden conllevar a una enfermedad ulcerativa genital o proctitis, están asociadas a nuevos casos de hepatitis C.  Hasta la fecha, se ha minimizado el riesgo de transmisión de esta hepatitis en las relaciones vaginales, sin embargo, un estudio francés sugeriría que la transmisión sexual de la hepatitis C, también podría producirse entre heterosexuales.

Respecto a la hepatitis A, se transmite de forma casi exclusiva por vía fecal oral. En este contexto, todas las prácticas sexuales que impliquen contacto con heces contaminadas serán una vía de ingreso de este virus. En el caso de hombres que tienen sexo con hombres (HSH), se condiciona la diseminación fecal-bucal del virus a través del contacto bucoanal, lo que hoy corresponde a cerca de 11% de los casos de esta hepatitis.  En este contexto, se ha publicado recientemente un brote de 37 casos hepatitis A entre julio de 2016 y enero de 2017, de ocho zonas de Inglaterra e Irlanda del Norte. Las investigaciones epidemiológicas indican que las cepas pueden haber sido importadas desde España. Chile no ha estado ajeno a esta inédita transmisión, y a mediados de abril, se ha descrito un brote de Hepatitis A en la Región Metropolitana, con más de 250 casos, lo que se ha correlacionado con ciertas conductas sexuales que implican contacto oro-anal.

La Asamblea Mundial de la Salud adoptó la primera Estrategia Mundial contra la Hepatitis Vírica 2016-2021. Según los lineamientos sanitarios, las sugerencias y medidas preventivas para prevenir la transmisión sexual de la hepatitis es promover el uso correcto y sistemático del preservativo y ser una persona cuidosa en el tipo de prácticas sexuales.

Erica Castro, académica Facultad de Medicina U. San Sebastián

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