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Halloween, la ingeniería social negativa menos diabólica de todas

Halloween, la ingeniería social negativa menos diabólica de todas

Se acerca Halloween y el comercio se prepara para recibir una horda de consumidores en busca de disfraces de muertos y demonios.

Desde hace pocos años el criollo chileno, renovado con una mentalidad hollycapitalista, replica rituales foráneos que rinden culto a la podredumbre de sangre muerta y espíritus oscuros. En contraste con la naturaleza, que en esta época del año por estos lares, se regocija con sus colores y aromas frescos, primaverales, llenos de vida.

Por un lado la invitación es a la vida y prosperidad, y por el otro a la oscuridad y la muerte. Esta desincronización del chileno con su medio ambiente pasa a ser una de tantas tradiciones exógenas que han modificado sensibilidades, pensamientos y conductas en la población de nuestro país.

Se dice que Halloween (que en inglés antiguo significa víspera santa) tiene un origen celta y es una fiesta practicada en la península Ibérica desde la Alta Edad Media. Pero en Chile esta nueva costumbre proviene de EEUU.

El arte del cine y la música, tanto como la publicidad en sus formas más transparentes y honestas, son utilizadas como un dispositivo tecnológico de ingeniería social que busca movilizarnos para consumir toda clase de productos con motivos de seres malignos.

Para los entendidos en las fuerzas y misterios ocultos —como creyentes y profanos— Halloween es la celebración de la fiesta del diablo.

Pastores y Obispos advierten del riesgo de celebrar esta fiesta pagana. Como el hacer desaparecer costumbres cristianas arraigadas como la devoción a los santos y el recuerdo a los difuntos.

Profesionales de las ciencias sociales observan con preocupación cómo los valores y costumbres locales son desvalorizados y remplazados por foráneos, a impulsos del comercio, del consumo y la moda.  

Para los consumidores, Halloween es una fecha que los conmina a relucir el lado más lúdico y también más solvente, ya que según cifras de un estudio de la GFK Adimark realizado en el año 2015, los chilenos que lo celebran gastan en promedio seis mil pesos en dulces. Que dicho sea de paso, contienen una diversa variedad de ingredientes tóxicos conocidos por afectar las funciones cerebrales.

El trabajo de la GFK Adimark dice que un 73% compra dulces, otro 37% sale con sus hijos a pedir dulces, el 27% decora su casa y el 22% acude a fiestas de disfraces.

Para este último segmento, el mercado ofrece una gran gama de disfraces para seguir obedientes la consigna de pedir “dulce o travesura”.

Para las más entusiastas, que siempre buscan sorprender con un look novedoso y sexy, la tienda Lencería.cl especializada en lencería y disfraces, ya tiene a disposición su colección Halloween 2016. Acá puedes encontrar disfraces como de vampira sexy, condesa de la noche, vampiresa, diabla y muchos más para todos los gustos y tipos de cuerpo.

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